Bid, ask, spread, liquidez y volatilidad
El precio que ves en el gráfico es uno. Los precios a los que puedes operar son dos. Entre ambos hay un coste, y detrás de ese coste está la cantidad de órdenes que esperan en cada nivel. Cuando eso cambia, el mercado se mueve 'raro'. No es raro: es liquidez y volatilidad.
- Qué son el bid y el ask y por qué el 'precio' del gráfico es solo el último cruce
- Qué es el spread, quién lo cobra y cuándo se amplía
- Qué significa liquidez en el libro de órdenes y cómo se relaciona con el tamaño
- Qué es la volatilidad, cómo se percibe en el gráfico y por qué cambia a lo largo del día
- Por qué liquidez y volatilidad se mueven en direcciones opuestas y qué implica para tu operativa
Dos precios, no uno
El gráfico muestra una línea o una vela con un precio. Pero si abres la ventana de negociación verás siempre dos cifras distintas, y ninguna de las dos es exactamente 'el precio'.
El Bid es el precio más alto al que alguien está dispuesto a comprar en este momento. El Ask (u offer) es el precio más bajo al que alguien está dispuesto a vender. Ambos son órdenes límite que esperan en el libro; nadie ha cruzado todavía.
Si quieres comprar ahora mismo, pagas el ask (el precio del vendedor más barato). Si quieres vender ahora mismo, recibes el bid (el precio del comprador más generoso). El 'último precio' que dibuja la vela es el nivel donde ocurrió el último cruce, que fue en el bid o en el ask según quién tomó la iniciativa.
Esto tiene una consecuencia inmediata que muchos descubren tarde: si compras y vendes en el mismo instante sin que el precio se mueva, pierdes. Compras al ask, vendes al bid, y la diferencia es un coste.
El spread: el coste de tener prisa
El Spread es la diferencia entre el mejor ask y el mejor bid. Es el coste implícito de cruzar el mercado: de comprar o vender inmediatamente, en lugar de esperar a que alguien venga a tu precio.
En un futuro líquido como el NQ, en horario de Nueva York, el spread suele ser de un tick la mayor parte del tiempo: el mejor comprador y el mejor vendedor están separados por la variación mínima posible. En el MNQ ocurre lo mismo, aunque con menos cantidad en cada nivel. Esa estrechez es una de las razones por las que estos contratos son operables intradía.
¿Quién se lleva el spread? Quien espera. El participante que deja una orden límite en el bid y otra en el ask, y ve cómo otros cruzan contra ambas, gana la diferencia. Es el negocio del market maker que viste en la lección de participantes. Tú, cuando operas a mercado, pagas ese servicio.
El spread no es constante. Se amplía cuando:
- Hay una noticia o un dato importante y los proveedores de liquidez retiran sus órdenes para no quedarse atrapados.
- El mercado está en horario de poca actividad (madrugada europea, festivos en Estados Unidos, la pausa de mantenimiento diaria del futuro).
- Se produce un movimiento brusco y el libro se vacía en una dirección.
Un spread de un tick parece irrelevante. Multiplicado por dos (entras y sales) y por el número de operaciones que hace un intradía en un mes, es un coste comparable a las comisiones. Y cuando se amplía a varios ticks en un momento de noticia, puede ser mayor que el beneficio esperado de la operación.
Liquidez: cuánto hay esperando en cada precio
La Liquidez, en su sentido más básico, es la cantidad de órdenes que esperan en el libro en cada nivel de precio. Un mercado es líquido cuando se puede comprar o vender un tamaño grande sin mover el precio mucho, porque hay suficientes órdenes contrarias esperando.
El bid y el ask que ves son solo el primer nivel. Detrás hay más niveles, cada uno con una cantidad. Si envías una orden de compra de 50 contratos de NQ y en el mejor ask solo hay 12, te ejecutas 12 ahí, sigues al siguiente nivel, y así hasta completar 50. Tu precio medio será peor que el ask que viste. Eso se llama impacto de mercado, y para un contrato de MNQ es inexistente; para una institución es el problema central de su ejecución.
De aquí salen dos ideas que atraviesan el curso:
- La liquidez no está repartida por igual. Hay niveles con muchas órdenes y niveles casi vacíos. El precio atraviesa deprisa los vacíos y se frena donde hay cantidad. En el módulo 3 verás que hay razones estructurales por las que las órdenes se acumulan en ciertos lugares (máximos y mínimos previos, niveles redondos, zonas donde muchos ponen el stop).
- Quien necesita ejecutar tamaño necesita liquidez. Una institución que quiere comprar mucho no puede hacerlo en un vacío: necesita que haya vendedores. Los vendedores en cantidad aparecen donde hay ventas límite esperando o donde hay stops de compradores que, al activarse, se convierten en ventas a mercado. El precio 'va a buscar' esas zonas porque es donde hay contraparte. No es magia: es mecánica de libro de órdenes.
Las escuelas ICT/SMC usan la palabra liquidez en un sentido más específico: las zonas donde se acumulan stops que servirán de contraparte a un movimiento institucional. Es una aplicación del concepto general, no un concepto distinto. Se explica a fondo en el módulo 3; aquí basta con entender que liquidez significa 'órdenes esperando' y que donde hay muchas, el precio tiende a ir.
Volatilidad: cuánto y cómo de rápido se mueve
La Volatilidad es la magnitud de las variaciones del precio en un periodo. Un mercado volátil recorre muchos puntos en poco tiempo; uno poco volátil se mueve despacio y en rangos estrechos. Se puede medir de muchas formas (rango medio de las velas, desviación de los rendimientos, índices como el VIX para el conjunto del mercado), pero para leer un gráfico basta con una idea: cuánto se mueve, comparado con lo normal.
En el futuro del NASDAQ la volatilidad no es constante a lo largo del día. Es baja durante la sesión asiática, aumenta con la apertura europea, se dispara en la apertura del mercado de acciones de Nueva York, suele decaer hacia el mediodía estadounidense y vuelve a subir en la última hora. Se reactiva con datos macroeconómicos y con declaraciones de la Reserva Federal. Verás el detalle de las sesiones en la última lección del módulo.
Lo que importa entender es la relación con lo anterior:
Liquidez y volatilidad se mueven en sentido contrario. Cuando los proveedores de liquidez retiran órdenes, el libro se vacía y el precio recorre mucho con poco volumen. Cuando el libro está lleno, hace falta mucho volumen para mover poco.
Por eso el precio a veces 'salta': una noticia, el libro se vacía, una orden de tamaño medio atraviesa varios niveles sin encontrar resistencia y la vela muestra un movimiento que en otro momento habría requerido diez veces más volumen. No es que el mercado se haya vuelto loco; es que la liquidez se ha ido.
La volatilidad es simétrica en oportunidad y en riesgo. Un stop de 15 puntos que es razonable a las 10:00 de Nueva York puede ser ruido a las 8:30 con un dato de empleo, y puede ser excesivo a las 4:00 de la madrugada. El tamaño del stop, y por tanto el tamaño de la posición, tiene que adaptarse a la volatilidad del momento, no al revés. Es una de las ideas del módulo 10.
Slippage: cuando el precio que pediste no es el que te dan
Las tres cosas anteriores se juntan en una experiencia concreta que tendrás tarde o temprano.
El Slippage (deslizamiento) es la diferencia entre el precio al que esperabas ejecutarte y el precio al que realmente te ejecutaste. Ocurre con órdenes a mercado y con órdenes stop cuando se activan, y es mayor cuanto menor es la liquidez y mayor la volatilidad.
Un stop de venta colocado en 20.085 no vende en 20.085. Se activa cuando el precio toca ese nivel y entonces envía una orden a mercado, que se ejecuta al mejor bid disponible en ese instante. Si el libro está lleno, será 20.085 o 20.084,75. Si el libro está vacío porque acaba de salir un dato, puede ser 20.080. Esos cinco puntos son slippage, y la pérdida real ha sido un tercio mayor que la planificada.
En un futuro líquido en horario normal, el slippage es pequeño y previsible. En momentos de noticias o de baja liquidez, no. La consecuencia operativa es sencilla y se desarrollará en las lecciones de órdenes y de plan: conocer el calendario económico y decidir de antemano si operas alrededor de los datos, y con qué tamaño.
Qué hacer con todo esto
No hace falta mirar el libro de órdenes para operar (muchos traders discrecionales no lo hacen). Sí hace falta tener interiorizado lo que representa:
- Cada vez que operas a mercado, pagas el spread. Cada vez que esperas con una orden límite, puedes cobrarlo, a cambio de no tener garantizada la ejecución.
- El precio se frena donde hay órdenes y corre donde no las hay. Los movimientos rápidos suelen ir de una zona con liquidez a otra.
- La volatilidad cambia con la hora y con las noticias. El stop y el tamaño se adaptan a ella.
- Tu pérdida real puede ser mayor que la planificada. El tamaño tiene que absorber esa diferencia sin poner en peligro la cuenta.
Con esto en la cabeza, un gráfico deja de ser una línea que sube y baja y empieza a ser el registro de dónde había órdenes y dónde no. Ese es el paso previo a leer estructura.
Ejemplo
Son las 8:29 de la mañana en Nueva York y en un minuto se publica un dato de inflación. El MNQ cotiza con bid en 20.099,75 y ask en 20.100,00: un tick de spread, decenas de contratos en cada uno de los primeros niveles.
A las 8:29:50 los proveedores de liquidez empiezan a retirar órdenes. El bid baja a 20.098,50 y el ask sube a 20.101,50; el spread es ahora de doce ticks y en cada nivel hay dos o tres contratos. A las 8:30:00 sale el dato, peor de lo esperado. Una orden de venta de tamaño medio atraviesa un libro casi vacío y el precio cae 60 puntos en tres segundos. Un stop de compra colocado en 20.080 se activa al pasar el precio y se ejecuta en 20.071: nueve puntos de slippage.
Un minuto después la liquidez vuelve, el spread se cierra a uno o dos ticks y el precio empieza a oscilar en un rango de 20 puntos. Nada ha ido mal: ha pasado exactamente lo que pasa cuando la volatilidad sube y la liquidez baja. El trader que lo sabía había decidido antes si quería estar dentro con ese dato; el que no, ha descubierto el slippage.
Error frecuente
Poner el stop 'ajustado' porque el gráfico lo permite y olvidar que el stop se ejecuta contra el libro, no contra el gráfico. En horario de noticias o de baja liquidez, un stop a cinco puntos en el MNQ puede ejecutarse a diez o quince, y una operación que en el plan era de 1R se convierte en una pérdida de 2R o 3R sin que el análisis haya sido incorrecto.
La solución no es quitar el stop (eso convierte una pérdida acotada en una ilimitada) sino ajustar el tamaño a la volatilidad esperada y evitar operar en las ventanas donde la liquidez desaparece, salvo que tu plan lo contemple explícitamente.
Ejercicio
Si tu plataforma muestra el bid y el ask del MNQ, obsérvalos durante cinco minutos en tres momentos distintos: la apertura de Nueva York, el mediodía estadounidense y la madrugada europea (o consulta un replay). Anota el spread típico en ticks y cuántos contratos hay en el primer nivel en cada caso.
Después busca en el calendario económico el próximo dato de alto impacto de Estados Unidos y observa (en vivo o en replay) el gráfico de 1 minuto del MNQ en los dos minutos anteriores y posteriores. Fíjate en el tamaño de las velas comparado con las de la hora anterior. Escribe en una frase qué le pasó a la liquidez en ese momento.
Qué debes recordar
- Siempre hay dos precios: el bid es el mejor comprador esperando, el ask el mejor vendedor. El último precio es donde ocurrió el último cruce.
- El spread es el coste de cruzar. Lo cobra quien espera con órdenes límite; lo paga quien tiene prisa.
- Liquidez es la cantidad de órdenes esperando en cada nivel. El precio se frena donde hay y corre donde no.
- La volatilidad sube cuando la liquidez se retira: noticias, horarios de baja actividad, movimientos bruscos.
- El slippage es la diferencia entre el precio esperado y el ejecutado; crece con la volatilidad y afecta sobre todo a los stops.
- El stop y el tamaño se adaptan a la volatilidad del momento, no al revés.